La violencia se cobró ayer una víctima en Terrassa.
Driss el Bouzidi,un marroquí de 40 años asesinó con un cuchillo a su mujer,
Fatna de 30 años de la misma nacionalidad,en su domicilio.
Todo sucedio alrededor de las cinco de la madrugada en un piso en el barrio
Can´Anglada.
La pareja tenía 3 hijos y compartían el mismo piso.El hijo mayor fue el que
alertó a los mosos de esquadra.
Cuando estos llegaron al domicilio yacía la mujer sin vida y el hombre fue
detenido por presunto asesino de arma blanca.
Hace tres años que el matrimonio vivía en el actual domicilio, aunque Driss llegó a España hace unos 10. Ana, vecina del inmueble, recordó al detenido como un hombre amable: "Siempre que venía cargada de la compra, me subía las bolsas a casa"
Una treintena de curiosos, casi todos de origen marroquí, se concentraron ante el inmueble tras conocerse el crimen. Varios de ellos explicaron que Driss trabajaba en la construcción, pero hace un año se quedó en el paro. Sus allegados aseguran que la familia no tenía problemas económicos, porque hasta hace poco cobraban el subsidio por desempleo. Incluso se "habían planteado volver a Marruecos", añade Ana,Eugenio, un vecino de la pareja, definió a Fatna como una mujer entregada a su casa y a sus hijos. Nardin, que reside en la misma calle, afirmó sobre el detenido que era muy conocido en el barrio. "Era muy simpático, pero los fines de semana tenía la costumbre de emborracharse". Varios vecinos confirmaron que Driss a veces llegaba bebido a casa, pero añadieron que nunca se oyeron peleas. "Llevaban 18 años juntos. No entiendo que, de repente, haya podido hacer algo así", añadió Nardin.
Un amigo del detenido explicó que Driss había estado de viaje en Marruecos durante la pasada semana y había vuelto anteayer. "Había ido a curarse mentalmente. Hacía un mes y medio que estaba enfermo. De repente, su carácter cambió, empezó a desconfiar de todo el mundo", comenta.
Unas 200 personas se concentraron por la tarde ante el Ayuntamiento para condenar el crimen, el tercero sexista que se produce en Cataluña en lo que va de año. Hacía más de una década que Terrassa no vivía un episodio de este tipo. El alcalde de la ciudad, Pere Navarro, hizo un llamamiento para que nunca se utilice la violencia "y menos la de género, porque es aprovechar la debilidad de una persona frente a otra".
En la concentración hubo una alta presencia de la comunidad musulmana, que condenó enérgicamente el asesinato. Laila Elmouden, vocal de la Comunidad Musulmana de Cataluña, recordó que "estos hechos no tienen nada que ver con la cultura o la religión. Los agresores no son humanos, son animales".
A la concentración también acudieron compañeras de la escuela donde Fatna aprendía castellano. Una de ellas, Magda Azougagh, recordaba que la víctima "era muy lista. Incluso, en su última clase, el miércoles, le plantearon subir de nivel en la escuela, pero ella contestó que quería seguir y trabajar para aprender bien el idioma". Tampoco faltó a la concentración su profesora, Laila Elmouden, quien destacó sus "ganas de aprender, de conocer el país y el idioma. No había tenido la oportunidad de estudiar en su país. Era una alumna de primera, no faltaba nunca a clase".
